MADRID EN MARCO
 

Tuesday, February 2, 2010


ENTREVISTA CON MERCHE MONROY, AUTORA DE "TEMBLOR DE VERSOS"


en Entrevistas




El viernes 22 de enero se presentó en Espacio Niram de Madrid el poemario “Temblor de versos” de Merche Monroy, publicado por la Editorial Poesía eres tú. El evento fue organizado conjuntamente por las revistas Madrid en Marco, Niram Art y el Círculo Poético Reflexos, participando en el mismo Ariadna Petri (Círculo Poético Reflexos) y Héctor Martínez (director de Madrid en Marco) y la propia autora del libro, Merche Monroy.

Héctor Martínez: Merche, primero quiero felicitarte una vez más por el libro. Sinceramente creo que has combinado el tono épico, ya casi perdido, con imágenes realistas y contemporáneas, devolviéndonos el sabor de una poesía olvidada, ahora actualizada en tus versos. Precisamente, uno de los poemas en que me fijé para comenzar la presentación fue “Levantando el martillo de Thor”, cosa harto difícil y digna de una gran batalla. Quería empezar preguntándote, ¿por qué Thor y no otros dioses? ¿Es, quizás, por la sonoridad del trueno, de la tormenta?
 
Merche Monroy: Mi pareja actual, es un amante de la mitología nórdica y Germánica. Por ello, está muy presente en mi entorno más inmediato, en forma de películas, libros, cuadros e incluso música. En cualquier caso, sólo podría haber sido Thor. En los momentos en los que me encontraba tan vulnerable y débil, necesitaba resucitarme en alguien corpulento, fuerte, imbatible que utilizara como arma contundente, como un trueno, el martillo arrojadizo de la guerra, que era, precisamente, la hazaña que me tocaba emprender a mí. Quise ser como Thor para poder encontrar su fuerza.
 
HM: Algo que no mencioné en la presentación… Me llamó mucho la atención que el tono épico intermediaba entre dos temas extremos: el amor y la muerte, o más académicamente, Eros y Tánatos. Amor por tus pequeñas, por los familiares idos… y la amenaza de la muerte. ¿En qué poemas del libro crees que se refleja máximamente esta tensión? ¿Quién vence?
 
MM: “Vaivén de elegía”, es un poema lleno de ira por la pérdida de un ser muy querido, mi primo. De la necesidad de castigar a quien me separó de él. Pero según avanzo en el poema, sus versos llenos de rabia van dejando paso al amor hacia su imagen viva y a su recuerdo constante.
 “El minuto que todo cambio”, lo escribo cuando comienzo a ser consciente, realmente, de que aquel trance que me tocaba enfrentar, podía ser un viaje sin retorno. El principio de una despedida. Y es cuando necesito encontrar en mis niñas y el amor de mi pareja, el coraje suficiente para  “tornarme la guerrera heroica, que de esta lucha, me haga regresar”
“A veces luz”, lo escribí desde la enfermedad, siendo plenamente consciente de que era paciente y ya no era libre. Me encontraba cautiva entre vías intravenosas y las luces blancas del hospital. Y todo ello me daba vértigo y me sumía en un caos y miedo absoluto. Pero como nuestra naturaleza tiende a ser como la del ave Fénix, “el universo, de nuevo, comenzó a hacerse hueco en mi cuerpo, dejándome crecer plena y calmada”.
“Temblor de versos”, surge cuando la enfermedad ya había hecho sus estragos físicos sobre mi cuerpo y, al mirarme al espejo, no reconocía a aquella mujer de larga melena e infinitamente feliz que fui. Y en su lugar encuentro un borroso y tembloroso reflejo, sin pelo, asustado y desconocido.
“Surgir”, como su título indica, brotó desde un oasis del alma. Cuando la serenidad comprime cada resquicio de tu cuerpo y eres capaz de amar y sonreír desde el dolor.
Y como no, “Levantando el martillo de Thor”, es mi poema más valiente, escrito desde la firme convicción de que “la vida ama y protege, a los que albergan coraje, para superar el miedo en la lucha”. Y yo estaba dispuesta a encontrar el camino de vuelta a casa. Estaba plenamente decidida a ser una vencedora y  “levantar el martillo de Thor, en el estruendo final de la batalla”.
En todos los poemas, siempre, vence el amor, la serenidad, la valentía, el coraje y la fuerza más absoluta; la poesía. Y “El poder de las palabras” es el poema muestra de ello.
 
HM: En varios poemas, comprobamos que el arma son la palabra y la poesía. Por ejemplo, en “Palabras de tiza”, en “A lomos de cualquier estrofa” y, sobre todo, en la pareja de poemas “El poder de las palabras” que mencionas. ¿Son para ti la poesía y la palabra el martillo de Thor? ¿Cuál es el verdadero poder de la palabra?
 
MM: Indudablemente. Las palabras fueron el arma que empuñé para vencer. Mi martillo de Thor. Yo escribí para creer y creí para continuar luchando. “Temblor de versos”, esta escrito a modo de premonición. Escribir versos me liberaba, me purificaba, me colmaba de valor y coraje. Con cada palabra derramada en mis poesías, aprendí a perdonar a la vida por lo que me estaba ocurriendo, a sonreír y a transformar en fuerza creativa el arte de sobrevivir. Las palabras encierran un poder que desconocemos. Lo primero que nos ocurre es tener un pensamiento que puede ser bueno o malo, luego, si no cortamos ese pensamiento, se puede transformar en palabra y  posteriormente en acción. Por eso es importante revisar nuestros pensamientos, porque allí comienza todo. Pero si ahora cogemos esta espiral desde la palabra, podemos transformar nuestro destino. Escribimos palabras, creamos poesía y esta información, genera sentimientos, pensamientos, actitudes y posteriormente, acciones capaces de convertir nuestra vida.
 
HM: Aunque el centro del libro eres tú, tu cuerpo y tu lucha, sin embargo hay momentos en los que nos encontramos elevados y trascendidos a un plano más universal. Me refiero, por ejemplo, a “Surgir”, donde se busca el vientre del planeta, como en los mitos de origen, o se quiere respirar distintos dialectos, como en Babel, y también hermanar cada llanto y cada beso. O en “A veces luz”, sientes como si el universo, de nuevo, pretendiera hacerse un hueco en mi cuerpo. Del mismo modo, en “El poder de las palabras”, en los versos finales, la vida bordeará mi cintura como una galaxia. ¿Es una exageración poética o, efectivamente, sientes, ahora, la vida como un amor al Todo universal?
 
MM: Siento que la vida está en muchos más lugares además de donde antes la encontraba. Siento que el Universo o Dios o la energía del universo de Dios o…llámalo como quieras (esto, que nos traemos entre manos, en esta pregunta) recibía mi dolor y me devolvía la forma de amainarlo. Cuando te encuentras en este tipo de situaciones, tan extremadamente duras, en el lugar más insospechado, alguien imprevisto, puede hacer algo inesperado que se convierta en un pequeño milagro, para ti. Y mi historia está llena de estos pequeños milagros. En mi camino, encontré miradas, palabras, pensamientos, caricias y personas fundamentales, que me hicieron más fuerte y fueron ejemplo de alegría y valentía. No tendrían por qué haber estado allí, en ese preciso momento y sin embargo estaban.
Creo que por cada golpe recibido, nacieron palabras, que forjaron poesía para calmar mis heridas. He aprendido a caminar, al mismo ritmo que el vientre del planeta, del que hablo en mis poemas. A dar la importancia justa a las cosas y a valorar los días por el hecho de estar respirando hoy y ahora. Me he dado cuenta de que el rencor es una maleta que pesa mucho y la dejé aparcada junto a mis miedos (hace muy poco, después de la pequeña depresión que tuve tras la enfermedad). Que el amor aporta fuerza y serenidad y no compensa relegarlo a cualquier otra fuerza. Ya no me encuentro corriendo entre el rebaño. Soy una oveja descarriada y me siento agradecida por ello. A veces hay que ir contracorriente y emerger del caudal de la vida, para empezar a vivir. A veces, toparte de frente con la muerte, te obliga a dar un paso atrás, (¿y quien dijo que no es bueno dar un paso hacia atrás y cambiar de dirección si es preciso?) reflexionar y comenzar a vivir plenamente. Mi vida es un constante agradecimiento por la conversión interior que he experimentado y el remanso de energía positiva que ha dejado en mí. De decisión, discernimiento, ilusión e iluminación en mi camino diario. Y ese agradecimiento se transforma en amor hacia el universo o Dios o la energía del universo de Dios…o llámalo como quieras.
 
HM: Junto a la palabra “vida” –que en tus versos es más que palabra- y el trío que conforman “ser, estar, existir”, la otra gran protagonista, creo, es la palabra “luz”. Luz blanca de un hospital confundida con la luz blanca símbolo del alma que se marcha, luz de un candil, sol… ¿cuántos sentidos tiene para ti la “luz”?
 
MM: La luz se transformó, para mí, en un preludio de vida. En un espejismo vital que era capaz de llegar hasta mí, como un disparo de existencia fresca contra mi cerebro, “se hará la luz, volverá la vida”.
 En el único caso en el que la luz no tenía este sentido, era en el poema “A veces luz”. En el que hablaba de la luz del hospital, de un fluorescente cegador y frío, que poco tenía que ver con la luz que precede a la vida. En este caso, sólo formaba parte de una descripción y, probablemente, se pareciera más a la luz que pudiera desprender el infierno.
 

HM: Nuestra revista se llama Madrid en Marco. Yo soy madrileño de tercera. Dos poemas tuyos, “Amarrarse” y “Senda”, cantan a Madrid también. En el primero, Madrid es una ciudad de vértigo, ensordecedora, de cadavéricas ventanas, una secta del “tic-tac”, donde Peter Pan, Alicia y la Sirenita no salen muy bien parados. En el segundo, más benigna, comienzas Bajo la luz menos cruel de Madrid (…) sobre su sombra más clandestina. ¿Es Madrid tan chocante, tan extraordinariamente contradictoria o más bien depende del cristal con que se la mira según las circunstancias que uno vive?

 
MM: Supongo que depende del cristal con que se mire, como casi todo en la vida. Madrid para mí es una ciudad de aceras sucias y charcos y, a la vez, de noches de vino y besos. Es una terrorífica hilera de calles sordas y oscuras, y al mismo tiempo, un caos de traspiés mañaneros. He vivido, para bien y para mal, de todo en este Madrid, que por otro lado, es la ciudad de mi vida. Y sigo esperando volver a ella, algún día, no muy lejano.
 
 HM: Voy ahora al título de libro. En su momento, lo asocié a la línea que Walt Whitman daba a sus “Hojas de hierba”: En tus manos no descansan unas hojas, sino que tiembla un hombre. Tú elegiste otros versos de Whitman para apadrinar tu obra, menos temblorosos y más decididos: no te dejes vencer por el desaliento (…) no abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario. No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo. (…) Tú puedes aportar una estrofa. No dejes nunca de soñar. “Temblor de versos”, ¿son hojas, es una mujer la que tiembla? ¿Has dejado ya de temblar? ¿Crees que con este libro has aportado tu estrofa, como dice Whitman?
 
MM: En “Temblor de versos”, tiembla una mujer aterrada, que tuvo que llegar a entender que en su vida había demasiadas cosas importantes para dejarse vencer por el terror, y que debía emprender el mayor de sus combates. El combate contra una misma y la incertidumbre. Y en otras ocasiones, el combate, desde mi valentía y contra los contratiempos.
 A día de hoy, al retornar mi mirada, no puedo evitar sorprenderme, de nuevo, temblando. Pero la vida desprende vida y llegaré a vencer al temblor del recuerdo y del miedo a la muerte, algún día.
Deseo poder aportar mis estrofas a este planeta. Y espero hacerlo con mis versos futuros. En cualquier caso, “Temblor de versos”, ha aportado a mi vida, la estrofa que necesitaba. Mis versos han resurgido de su temblor para salvarme, como poco, de la locura.
 
HM: Personalmente, confío en que sigas aportando estrofas. E incluso prosa lírica, como nos dejaste entrever en la presentación con el relato corto “Desde el espejo”. ¿Es ésta una nueva línea que quieres abrir en tu obra, uniendo poesía y prosa?
 
MM: Si te soy sincera, no fui consciente de mi prosa lírica, hasta que tú hiciste esa observación. Sigo escribiendo cuentos y no me doy cuenta de la carga poética de mi prosa. Supongo que pienso en poesía, y es algo tan innato, que no lo puedo evitar. La poesía es una inmersión en el yo. Es mi forma de expresividad más íntima. La poesía se encuentra en la mirada, en la toma  de contacto que tenemos con la realidad. Ver las mismas cosas y percibirlas de diferente manera e intensidad, cargando nuestros ojos de imágenes que se traducen en palabras. La poesía se encuentra en el sonido de las palabras que sesean y suenan a nana, o de las palabras huecas y cortantes en las que se pueden sentir el frío. En la pausa entre una palabra y otra, hay poesía. Y no se puede controlar su vuelo. Es como la hierbabuena: fresca, agradable, huele bien… pero una  vez que nace, donde la hemos plantado, es incontrolable y brota por todos lados. No escribo versos, pero aun así, me nace poesía.
Dentro de mis próximos proyectos, se encuentra un nuevo poemario y un libro de relatos cortos, uniendo, como dices, prosa y poesía. A lo mejor lo titulo, “Noches de prosa, sobre tejados de poesía”, me gusta la imagen de los tejados en la ciudad. En fin, ya veremos.
 
HM: Algunos poemas resulta llamativo que recuerden, además de a Whitman, a Pablo Neruda o a Mario Benedetti. Pienso, por ejemplo, en aquéllos que dicen: Y es que…/ para amarte tanto / es necesario morirse muchas veces / tantas que me recuerdan el final del poema “Amor” del chileno: ¡Cómo sabría amarte, mujer cómo sabría / amarte, amarte como nadie supo jamás! / Morir y todavía / amarte más. / Y todavía / amarte más. ¿Qué otros poetas o escritores podemos reconocer en “Temblor de versos”?
 
 MM: No podría distinguir las influencias de mi poesía, aunque ciertamente, esos poetas, me gustan. Creo que desde fuera del poeta, es más fácil apreciarlo. En cualquier caso, cualquiera de los escritores que admiro podrían encontrarse en mi poesía. Podría nombrar la maestría de Borges, Cortazar, García Márquez, Kipling, Keats, Rilke, Proust, Rubén Darío, Pablo Neruda y sus poemas de amor, Octavio paz, Juan Ramón Jiménez, Rafael Alberti, Cernuda, Vicente Alexandre, Benedetti (como ya te has dado cuenta), Ángel González, Luis García Montero, la poesía divertida y episódica de Luis Alberto de Cuenca, Otero y Gabriel Celaya por su rebeldía y defensa de la libertad y la paz, Yolanda Castaño,  Blanca Andréu, la sensualidad de Ana Rossetti , Claudio Rodríguez por su contenido humano. Y poetas del rock, y voy a mencionar en especial a Kutxi Romero Lorente, componente del grupo musical “Marea” y su libro de poesía  “El sumidero”.
 De cualquier forma, el poeta tiene que darse totalmente a la poesía y construirse una voz propia que se vaya abriendo paso, entre tantas influencias. Hay que despojarse de la piel, entregar la mirada, avivar el oído y, escribiendo, aprender a escribir sus propios versos.
 
HM: Te agradecemos muchísimo el tiempo que nos has dedicado. Mi más sincera enhorabuena, Merche, desde nuestro mundo común de la poesía, la literatura y las artes, y también desde el más profundo cariño.
 
MM: Agradeceros infinitamente tanto a Romeo, como Ariadna, como a todos los que me acompañasteis esa noche, vuestro tiempo y el cariño con el que me habéis tratado siempre. Y en especial, a ti, agradecerte algo que parece fácil y lejos de eso, es tremendamente complicado. Gracias por haberme hecho sentir como en casa, en cada e-mail, en cada conversación y en cada palabra sobre mí. Seguiremos compartiendo noches, versos y mucha vida.

Merche_MonroyMerche Monroy Fernández (Madrid, 1977), estudió en el Instituo Juan Gris de Móstoles, en cuyo periódico comenzó a publicar sus primeros poemas, junto con colaboraciones con el Diario SEPA y recitales poéticos por diversos locales culturales de Madrid como el mítico Café Libertad 8, durante los años 1997-1999. Tras una estancia de varios meses en Inglaterra, regresa a Madrid, permaneciendo su poesía en un largo silencio íntimo y anónimo, roto, por fin, con Temblor de versos (Ed. Poesía eres tú, Madrid, 2009), ilustrado por Alberto Fernández Lago, libro que es en gran parte fruto del trance que supuso su lucha contra el cáncer unido a composiciones anteriores que en el poemario terminaron viendo la luz. Los derechos de autor de la obra están destinados a la Asociación Española contra el Cáncer (A.E.C.C). Actualmente reside en Toledo con sus tres niñas Noor, Salma y Avril.
 
Portada_Temblor_de_versos
 
 
"Temblor de versos (Ed. Poesía eres tú, Madrid, 2009) es un poemario donde se entremezclan un actualizado tono épico-mítico y un talento lírico contemporáneo que no dejarán idiferentes al lector, al mismo tiempo que supone un canto a la vida de íntima sensibilidad y gran fuerza expresiva a través de la sencillez de la palabra."
 
Héctor Martínez Sanz
(Dir. Madrid en Marco)
 
 
 


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