El poder de las palabras
Carbonizarán mis neuronas
Las respuestas, que de vuelta,
Me interrogan como lanzas
Contra mi frente.
Incrustándose en mi cabeza
Como ineludibles e indestructibles
Semillas de humo
Y balas de mimbre.
Encadenaré, pues,
Palabras inexistentes con eslabones de fe.
Para crear universos.
Para moldear almas de cartón-piedra
Que en los inviernos de ceniza
Estrechen minutos de albor
Y Biblias de ocaso.
Empuñaré afiladas palabras
Para destripar las sombras.
Y se hará la luz.
Volverá la vida.
Bordeará mi cintura como una galaxia
Descubierta, deseada, desbocada…
Y quedaré tendida, sonriendo,
Sobre la estela
Que vomitó el caos vencido.
El poder de las palabras II
Este cerebro trasegando
En garabatos de tinta,
Encontrara mi voz enfundada
En raídos versos.
Esta poeta mediocre
Remontará a traspiés
Los días de tedio
Encaramados a mi espalda.
Las horas de desesperanza
Y de existencia despoblada.
Desencarrilará mi alma forastera,
En algún vagón en blanco.
Sin propiedad.
Para avanzar como un disparo
Sobre el verbo desgarbado.
Y disiparme en puntos suspensivos…
Borrones del tiempo
Y fugas de luz.